Correspondencia
Correspondencia Una enfermedad que me sobrevino el pasado verano, los asuntos acumulados por este motivo con las fuerzas debilitadas, finalmente un viaje de restablecimiento de cuatro semanas en el mes de mayo de este año, me privaron día tras día del indecible placer de manifestarle de nuevo, hombre honorabilísimo, mis sentimientos de admiración hacia su espíritu y su corazón; admiración que aumenta con cada uno de sus escritos. Lo hago ahora aclarándole brevemente que la lectura de su Crítica de la razón práctica me ha hecho verdaderamente feliz y que la satisfacción se acrecienta todavía más con la idea de que un gran número de hombres excelentes, con quienes no se me ocurre medirme en absoluto, sienten al respecto lo mismo que yo.