Correspondencia
Correspondencia Le ruego que cuando tenga ocasión transmita a este señor mis más expresivas gracias y a la vez mi mayor respeto por su talento como filósofo, que une a la más noble mentalidad cosmopolita. En el último escrito mencionado he celebrado ver al Sr. conde hacer por sÃ, al mismo tiempo que, con la claridad y amenidad de exposición que distingue al hombre de gran mundo, lo que yo querÃa conseguir según el paradigma escolástico, a saber: presentar y poner en juego las tendencias más nobles de la naturaleza humana, que, tanto tiempo mezcladas o incluso confundidas con las fÃsicas, no han tenido en absoluto la eficacia que con razón se esperaba de ellas; una empresa que con el mayor anhelo desearÃa ver concluida, ya que conforma claramente sistema con los otros dos escritos (el de las sociedades secretas y el de la transformación voluntaria de la constitución en las monarquÃas); el último, en parte como presagio cumplido a la perfección, en parte como sabio consejo para déspotas, deberÃa ejercer gran influencia en la actual crisis de Europa. Ningún estadista habÃa buscado hasta ahora —ni intentado buscar— de manera tan elevada los principios del arte de gobernar a los hombres. Por ello tampoco las propuestas han sido convincentes, y menos aún efectivas.