Correspondencia
Correspondencia A mà me parece que la adicción a la lectura, extendida por todas partes, no es sólo el vehÃculo que transmite esta enfermedad, sino que es también el veneno (miasma) para producirla. La clase más acomodada y a veces también la clase más elevada, ya que no aspira a la superioridad, busca al menos nivelarse en las informaciones con aquellos que tienen que seguir el camino espinoso del estudio; y se conforma en cierto modo con sacar la espuma de las ciencias de Ãndices y extractos sumarios, y quiere hacer irrelevante la desigualdad —que salta a la vista— entre ignorancia locuaz y ciencia cuidadosa; esto se logra admirablemente cuando atrapa de golpe como hechos [als Fakta] cosas inconcebibles, de las que sólo cabe una ligera posibilidad; entonces exige al cuidadoso investigador de la naturaleza que le explique el cumplimiento de este o aquel sueño, este castigo, un pronóstico astrológico, o la transformación de plomo en oro, etc., pues puestos aquÃ, admitido el hecho (que no dejará que se le discuta), tan ignorante es uno como otro. Le es difÃcil aprender y saber todo lo que sabe el estudioso de la naturaleza; por eso trata de hacer desaparecer la desigualdad por el camino fácil, planteando cosas de las que ninguno de los dos tiene idea ni comprensión; por tanto tiene la libertad de juzgar ahà a placer, pues es algo donde el otro no puede hacer nada mejor. Por este camino, la adicción se extiende en la sociedad.