Correspondencia
Correspondencia No hacen falta preámbulos como los que la moda impone, entre dos personas cuyo modo de pensar es unánime, dada la semejanza de ocupación intelectual y la coincidencia de principios. Su afable misiva me ha alegrado, y acepto con satisfacción su propuesta de proseguir en el futuro nuestra correspondencia. El señor Mendel Koshmann me ha presentado al estudiante judÃo León, recomendado por usted. Lo he acogido de muy buen grado en mis cursos, y [le he proporcionado] otros servicios. Hace sólo unos dÃas acudió a mà explicándome que quiere aprovechar la ocasión que ofrecen las actuales dotaciones polacas para realizar un pequeño viaje de visita a los suyos, con la intención de regresar alrededor de Pascua. Parece que ha dado que hablar en la comunidad judÃa local de modo no del todo conveniente, a causa de alguna negligencia en la observancia de sus reglas usuales; y, puesto que tiene necesidad de ellos, le dará usted en el futuro el aviso pertinente; yo en previsión, ya me he anticipado a hacerle alguna consideración exhortándole a la prudencia.