Correspondencia
Correspondencia Cuántas cosas más le dirÃa si supiera que iba a tener la paciencia de contestarme: dudas sobre algunas de sus hipótesis y demostraciones filosóficas, en particular allà donde usted roza con la ciencia de lo humano, son más que especulaciones; y puesto que no he accedido a mi ministerio sagrado por ningún otro motivo sino porque sabÃa —y diariamente lo reafirmo con la experiencia— que, apoyados en nuestra situación de constitución civil, se puede llevar la cultura y el entendimiento humano a esa honorable parte de los hombres que denominamos pueblo, he aquà pues que esa filosofÃa humana es mi ocupación favorita. SerÃa injusto si me quejase de que no alcanzo tal propósito; pues al menos a ello contribuyen las buenas oportunidades que tengo, el amor que disfruto por parte de muchas gentes buenas y nobles, el empuje alegre y dócil de la parte más maleable del público: los jóvenes y las damas; todo esto no me envanece en absoluto, pero sà me da, con mucho, la esperanza serena de no estar en el mundo sin finalidad alguna.