Correspondencia
Correspondencia Paso ahora a su excelente trabajo, puesto que su Il. Exc.ª desea especialmente conocer lo que pienso sobre él. Si he entendido bien el asunto, la base del mismo la constituyen unas cuantas tesis que voy a resaltar lo más brevemente posible.
La primera gran tesis dice que el conocimiento humano, en tanto que de una parte es conocimiento y de otra tiene una forma que le es propia, se diversifica en los antiguos Phaenomenon y Noumenon; y según esa división surge de dos fuentes totalmente diferentes y, por así decir, heterogéneas, de modo que lo que proviene de una fuente no puede derivarse nunca de la otra. El conocimiento procedente de los sentidos es y permanece sensible, del mismo modo que el procedente del intelecto permanece como privativo del mismo.
En mi opinión, lo relevante de esta tesis tiene que ver con la universalidad, es decir, hasta qué punto estos dos tipos de conocimiento están tan absolutamente separados que no coinciden en ninguna parte. Si esto debe demostrarse a priori, entonces ello sólo puede acontecer en y por la naturaleza de los sentidos y del entendimiento. Pero dado que nosotros hemos de conocerlos sólo a posteriori, entonces lo que se convierte en cuestión es la clasificación y previa enumeración de los objetos.