Correspondencia
Correspondencia Me he enterado con satisfacción de que se dispone a mandar a la imprenta un trabajo acerca de la naturaleza de las ciencias especulativas. Lo aguardo ansiosamente y puesto que estará listo antes que mi escrito, podré sacar provecho de todos los guiños que presumiblemente encontraré allÃ. La satisfacción que sentiré en el aplauso que previsiblemente recibirá su primera publicación, aunque pueda en secreto no carecer de vanidad, tiene no obstante un fuerte sabor a complicidad amistosa y desinteresada. El Sr. Kanter ha sacado mi Disertación bastante tarde, en número escaso, e incluso sin incluirla en el catálogo de la feria; después de tener en la cabeza el plan para un desarrollo más completo, no he querido cambiar nada en ella. Dado que éste es el texto sobre el cual se ha de decir lo demás en el escrito siguiente, y que además ciertos pensamientos aislados que allà aparecen, difÃcilmente podrÃa tener ocasión de exponerlos en otra parte; y porque la Disertación, con sus fallos, no parece digna de una nueva edición, me contrarÃa un tanto que este trabajo haya de resignarse tan pronto al destino de todos los esfuerzos humanos, a saber, el olvido.