Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Desde luego, nadie desea para sí tener ocasión para ello, y alguna vez quizá tampoco desee una vida en tales circunstancias. Pero vive, y no puede soportar mostrarse ante sus propios ojos indigno de la vida. Este sosiego interior resulta simplemente negativo con respecto a todo cuanto puede hacer grata la vida, al apartar el peligro de disminuir en valor personal, tras haber abandonado por completo el correspondiente a su estado. Es el efecto de un respeto hacia algo totalmente distinto de la vida, en comparación y contraposición con lo cual la vida carece de valor alguno pese a todos sus encantos. Sólo vive todavía por deber, puesto que no encuentra el menor gusto en la vida. I