Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica La causa de esta inversión es que ahora hemos de tratar con una voluntad y tenemos que examinar a la razón, no en su relación con objetos, sino con esa voluntad y su causalidad, por todo lo cual los principios de la causalidad empíricamente incondicionada tienen que constituir el comienzo y sólo después cabe llevar a cabo el intento de establecer nuestros conceptos relativos al fundamento para determinar tal voluntad, ocupándonos a continuación de su aplicación sobre los objetos y, finalmente, estudiar su incidencia en el sujeto y la sensibilidad del mismo. La ley de causalidad por libertad, es decir, un principio práctico que sea puro, supone aquí un punto de partida insoslayable y determina los objetos a los que únicamente puede referirse. \ I