CrÃtica de la razón pura
CrÃtica de la razón pura Pero supongamos que se encuentre más adelante, no en la experiencia, pero sà en ciertas leyes (no solo reglas lógicas) del uso puro de la razón —leyes establecidas a priori y referentes a nuestra existencia— ocasión de suponernos enteramente a priori legisladores de nuestra propia existencia y determinantes de esa misma existencia. DescubrirÃamos entonces asà una espontaneidad, por la cual nuestra realidad serÃa determinable, sin necesitar para ello las condiciones de la intuición empÃrica; y aquà tendrÃamos la convicción de que en la conciencia de nuestra existencia hay contenido a priori algo que puede servir para que nuestra existencia, que sólo es determinable de modo sensible, se determine con respecto a cierta facultad interior, referida a un mundo inteligible (desde luego sólo pensado).