Crítica de la razón pura
Crítica de la razón pura [126] La claridad no es, como dicen los lógicos, la conciencia de una representación; pues un cierto grado de conciencia, aunque no alcance, sin embargo, al recuerdo, debe encontrarse en muchas representaciones obscuras, porque sin conciencia alguna no haríamos distinción en el enlace de las representaciones obscuras, cosa que podemos hacer, sin embargo, en las notas de muchos conceptos (como los de derecho y equidad) y que el músico hace cuando reúne a la vez muchos sonidos en la fantasía. Una representación es clara cuando la conciencia en ella llega a tener conciencia de la diferencia entre ella y otras. Si la conciencia llega a distinguir, pero no a tener conciencia de la distinción, hay que llamar la representación aún obscura. Así pues, hay infinitos grados en la conciencia, hasta su extinción. <<