Critica del juicio
Critica del juicio Primero: cuando alguien no encuentra bello un edificio, una perspectiva, una poesía, no se deja imponer interiormente la aprobación por cien votos que la aprecien altamente. Puede, es cierto, presentarse como si ello le plugiese, para no pasar por persona sin gusto, y hasta puede empezar a dudar de si habrá formado bastante su gusto por el conocimiento de una multitud suficiente de objetos de cierta clase (como uno que en lontananza toma por bosque lo que otros consideran como una ciudad, y duda del juicio de su propia vista); pero ve claro, sin embargo, que la aprobación de otros no proporciona prueba alguna valedera para el juicio de la belleza, y que aunque otros observen y vean por él, y lo que muchos han visto de una misma manera, pueda servir, es cierto, para el que crea haberlo visto de otro modo, de base probatoria suficiente en el juicio teórico, por lo tanto lógico, sin embargo nunca lo que ha complacido a otros puede servir de base probatoria en el juicio estético. El juicio de otros, cuando nos es desfavorable, puede, desde luego, con razón, hacernos pensar, considerando el nuestro, pero no puede nunca convencernos de la incorrección de éste. Así, no hay base alguna empírica de prueba para forzar el juicio de gusto de alguien.