Critica del juicio
Critica del juicio Pero la belleza humana (y en esta especie, la de un hombre, una mujer, un niño), la belleza de un caballo, de un edificio (como iglesia, palacio, arsenal, quinta), presupone un concepto de fin que determina lo que deba ser la cosa; por tanto, un concepto de su perfección: asÃ, pues, es belleza adherente. Asà como el enlace de lo agradable (de la sensación) con la belleza, que propiamente sólo concierne la forma, impide la pureza del juicio de gusto, asà el enlace del bien (para el cual lo diverso es bueno a la cosa misma, según su fin) con la belleza daña a la pureza de ésta.
PodrÃan añadirse inmediatamente en la intuición de un edificio muchas cosas que nos pluguieron, si no fuera porque debe ser una iglesia; podrÃa embellecerse una figura con toda clase de rayas y rasgos ligeros, si bien regulares, como hacen los neozelandeses con sus tatuajes, si no tuviera que ser humana, y ésta podrÃa tener rasgos más finos y un contorno de las formas de la cosa más bonita y dulce, si no fuera porque debe representar un hombre o un guerrero.