Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres La pequeña ciudad alemana de Königsberg, hoy Kaliningrado, donde nació y vivió Immanuel Kant (1724-1804) los ochenta años de su existencia, está actualmente gobernada por Rusia, como lo estuvo también por un lapso de tiempo en vida de este gran pensador alemán. Los cultísimos e ilustrados oficiales del afrancesado ejército del zar rindieron tributo a la genialidad del joven profesor universitario que era entonces Kant —un hombrecillo de metro y medio de estatura, espina dorsal quebrada y humildísimo origen social— asistiendo devotamente a sus clases. Como reliquia de aquella singular sintonía intelectual entre gremios y naciones, todavía puede encontrar el visitante inscritas en alemán y en ruso en un residuo de muro del derruido palacio de su ciudad natal este inmortal pasaje del filósofo de Königsberg:
Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mí…
