Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Pero esa nube es despejada por Kant recurriendo a su famosa teoría, propuesta en la Crítica de la razón pura, sobre la división de las cosas en fenómenos y noúmenos.[56] Según esta teoría, nuestro conocimiento científico nos pone en contacto fiable con las cosas como fenómenos, es decir, tal y como se aparecen a nuestra sensibilidad, mas no como son en sí. Nuestra facultad de pensar puede especular a su antojo sobre las cosas como son en sí (el mundo de los noúmenos) pero sin que esos pensamientos pasen de ser, en la medida en que no se contradigan, meras posibilidades, es decir sin que tengan por eso el más mínimo valor de conocimiento efectivo. Con ello se introduce en la Crítica de la razón pura un discurso dual que nos habla de «dos mundos» o «dos puntos de vista» que se dan cita en el sujeto cognoscente humano, el cual puede pensarse a sí mismo o bien como parte del mundo de los fenómenos, sometido como ellos a las leyes causales de la naturaleza, o bien como sujeto libre e independiente de esas leyes, es decir autónomo, que forma parte de un «mundo inteligible»:
