Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo No debemos asombrarnos de admitir algo perecedero en lo grande de las obras de Dios. Todo lo que es limitado, que tiene un comienzo y origen, lleva impresa la marca de su naturaleza limitada; debe perecer y tener un fin. La duración de una estructura mundial lleva en sÃ, gracias a la perfección de su formación, una duración que se acerca a nuestros conceptos de una duración infinita. Tal vez no bastarán miles, tal vez ni siquiera millones de siglos para destruirla; pero como la vanidad que acompaña las naturalezas limitadas, trabaja permanentemente en su destrucción, la eternidad incluirá todos los perÃodos posibles para conducir finalmente por una progresiva decadencia hacia el momento de su destrucción. Newton que tanto admiraba los atributos de Dios en la perfección de sus obras y reunÃa a la más profunda comprensión de la perfección de la naturaleza la máxima veneración frente a la manifestación de la omnipotencia divina, se vio obligado a anunciar a la naturaleza su destrucción a causa de la inclinación natural hacia ésta que tiene la mecánica de los movimientos. Si una constitución sistemática, gracias a la consecuencia principal de su estado perecedero se acerca en grandes perÃodos por la más mÃnima parte que pueda ser imaginada, al estado de su perturbación, entonces debe existir en el infinito transcurso de la eternidad algún punto en que esta paulatina reducción de velocidad habrá agotado todo movimiento.