Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo Para comprender por qué en la formación de un sistema mundial el cuerpo que sirve de centro de atracción, ha tenido que ser un cuerpo Ãgneo, mientras los restantes globos de su esfera de atracción permanecieron como cuerpos siderales oscuros y frÃos, basta con recordarse la forma de creación de un sistema mundial tal como la hemos expuesto detenidamente en los capÃtulos anteriores. En el espacio dilatadamente extendido en el cual la materia elemental dispersa se dispone en formaciones y movimientos sistemáticos, los planetas y cometas se forman únicamente de aquella parte de la materia elemental atraÃda hacia el centro que por la caÃda y la influencia mutua de todas las partÃculas ha sido determinada a la exacta limitación de la dirección y velocidad que es necesaria para el movimiento giratorio. Esta parte, según hemos demostrado más arriba, es la menor de toda la cantidad de materia que cae, y nada más que una selección de especies más densas que por la resistencia de las otras han podido llegar a este grado de exactitud. Dentro de este conjunto se hallan especies en caÃda de extrema liviandad que debido a la resistencia del espacio no penetran por su caÃda a la necesaria velocidad de las revoluciones periódicas y que por la debilidad de su impulso son arrojadas enteramente hacia el cuerpo central. Y como estas partes más livianas y fugaces son al mismo tiempo las más eficaces para mantener el fuego, vemos que al agregársele, el cuerpo y centro del sistema recibe el privilegio de transformarse en un globo ardiente, es decir, en un sol. En cambio, la materia más pesada e ineficaz y la falta de estas partÃculas que alimentan el fuego, hará que los planetas sean sólo conglomerados frÃos y muertos, carentes de aquella propiedad.