Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo «Si comparando nuestras mejores observaciones actuales con las anteriormente hechas con un grado aceptable de exactitud, quisiéramos emitir un juicio, se evidencia que algunas estrellas fijas han modificado realmente sus posiciones relativas, y ello de tal manera que visiblemente no ha sido motivado por un movimiento dentro de nuestro sistema planetario, sino sólo puede atribuirse a un movimiento de las estrellas mismas. Arturo nos ofrece una clara prueba de ello. Porque al comparar su declinación actual con su ubicación tal como fué fijada tanto por Tycho Brahe como por Flamsteed, se encontrará que la diferencia es mayor que la que pueda suponerse motivada por la inseguridad de sus observaciones. Existen motivos para suponer que debe haber también otros ejemplos de igual índole entre el gran número de astros visibles, puesto que sus posiciones relativas pueden ser modificadas por varias causas. Porque si nos imaginamos que nuestro propio sistema solar cambia de lugar con respecto al espacio universal, después de algún tiempo ello ocasionará una aparente alteración en las distancias angulares de las estrellas fijas. Y como en este caso, ello influiría más en las posiciones de las estrellas más cercanas que en las de las más alejadas, sus posiciones parecerían modificarse aunque las estrellas mismas en realidad permaneciesen inmóviles. Y si en cambio nuestra propia estructura planetaria fuera fija, y algunas estrellas realmente efectuaran un movimiento, ello también alteraría su aparente ubicación, y ello tanto más cuanto más cercanas se hallan de nosotros o cuanto más la curva de su movimiento nos permita percibirla. Puesto que las posiciones de las estrellas pueden ser alteradas por tan diversas causas, según consideramos las sorprendentes distancias en que con toda seguridad se hallan algunas, han de hacer falta las observaciones de muchas generaciones humanas para definir las leyes de las alteraciones aparentes aún de un solo astro. Mucho más difícil aún ha de ser fijar las leyes para todas las estrellas más notables»[3].