Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo En la segunda parte que contendrá el tema principal de este tratado, trataré de desarrollar la constitución del sistema universal desde el estado más primitivo de la naturaleza por las solas leyes de la mecánica. Si me es permitido proponer a los que se indignarán por la audacia de mi empresa, que procedan con cierto orden al honrar mi pensamiento con un examen, les rogaría que primero lean el capítulo octavo que, según espero, podrá preparar su juicio a un buen entendimiento. Sin embargo, al invitar al benévolo lector para que examine mis opiniones, me doy cuenta de que las hipótesis de esta índole, por lo general, no gozan de mayor prestigio que los sueños filosóficos. Tengo, por consiguiente, motivos para temer que el lector se resolverá, no con muy buena gana, a examinar detenidamente historias imaginarias de la naturaleza y a seguir pacientemente al autor en todas las vueltas con que elude las dificultades que se presentan, sólo para reírse quizá al final de su propia credulidad, a la manera de los espectadores que Gellert nos pinta escuchando al vocinglero en el mercado de Londres[5]. Pero no me atrevo a prometer que el lector, una vez que la lectura del mencionado capítulo preparatorio lo haya persuadido a emprender la excursión física sobre la base de tan verosímiles suposiciones, ha de hallar posteriormente en el camino mucho menos vueltas tortuosas y obstáculos infranqueables que las que quizá tema al comienzo.