Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo La observación de la estructura universal permite deducir de las relaciones mutuas que mantienen sus partes y que revelan las causas de sus orígenes, dos conclusiones que son ambas igualmente probables y aceptables. Si se considera por un lado que seis planetas con diez satélites que giran alrededor del sol como centro, se mueven todos hacia un solo lado, el mismo en que gira el sol que dirige sus curso por la fuerza de atracción; que sus órbitas no se desvían mucho de un plano común, que es la prolongación del plano del ecuador solar; que en los más lejanos cuerpos siderales que pertenecen al mundo solar, en los que la causa común de los movimientos puede suponerse menos fuerte que en las cercanías del centro, se han producido desviaciones de la exactitud de estas determinaciones, suficientemente explicadas por la reducción del movimiento impreso —si se considera, repito, todo ello en su mutua relación, se impone la convicción de que una determinada causa, cualquiera que sea, ha ejercido una influencia uniforme en todo el espacio del sistema y que la concordancia observada en la dirección y posición de las órbitas planetarias es la consecuencia de la relación que todos ellos han mantenido necesariamente con la causa material que los ha puesto en movimiento.