Pedagogía
Pedagogía La interesante idea de Rousseau, según la cual la formación del carácter de las muchachas durante la educación tiene un influjo grandísimo en el sexo masculino y en general sobre las costumbres, es digna de ser estudiada. En la actualidad, las jóvenes son educadas en lo que concierne a los buenos modales, y no para la virtud y los buenos pensamientos: religión; honor que está dirigido a lo que otros, aunque no sea más que uno, piensan.
Hasta que no hayamos estudiado mejor la naturaleza femenina, se hace bien confiando a las madres la educación de las hijas y eximiendo a éstas de libros. A la belleza y a la juventud no sólo les es natural sino también conveniente ser cortés, complaciente y dulce, pues es un honor el poder ser dirigido por medio de afables sugestiones; y la aspereza de la coacción brusca es poco honrosa.
En la habitación de las damas, cuando éstas se entregan a las aficiones de su sexo, todo es más artístico, delicado y ordenado que en el caso de los hombres; pero, además, poseen la facultad de modelar estas aficiones por medio de la razón. La mujer necesita, pues, mucha menos crianza y educación que el hombre, así como menos enseñanza; y los defectos de su natural serían menos visibles si tuviera más educación, si bien no se ha encontrado todavía ningún proyecto educativo acorde con la naturaleza de su sexo.