Pedagogía
Pedagogía «Si la libertad ha de ser una propiedad de cierta causa de los fenómenos», escribe Kant, «debe ser, en relación a estos últimos como hechos, un poder de empezarlos por sí misma (sponte), esto es, sin que la causalidad de la causa misma necesite empezar, y, por consiguiente, sin que sea necesario algún otro fundamento que determine su comienzo.»[10] Hay «en nuestra voluntad una causalidad capaz de producir, independientemente de estas causas naturales (y a pesar de su poder y su influencia), alguna cosa determinada en el orden del tiempo, según las leyes empíricas, es decir, capaz de comenzar una serie de acontecimientos completamente por sí misma.»[11] El noúmeno —o, a lo que nos interesa, el hombre como parte del mundo inteligible— comienza una serie de fenómenos sometidos a la ley de la necesidad natural; pero la causa, y su causalidad, no lo están.