PedagogÃa
PedagogÃa Pero el progreso que embelesa a Kant no es un progreso material ni intelectual, sino, naturalmente, moral: «que los hombres se comporten cada vez mejor».[29] El progreso que Kant quiere, por otra parte, es un progreso de la humanidad, pero no de todos los hombres: «en el hombre, que es la única criatura racional de la tierra, las disposiciones naturales, dirigidas hacia el uso de su razón, tienen su desarrollo completo sólo en la especie, no en el individuo».[30] No es el individuo, mortal, sino la especie, inmortal, quien ha de alcanzar el final de esta serie constante hacia lo mejor (alcanzar, por otra parte, solamente en el sentido en que la suma infinita de partes infinitesimales tiene por resultado un número finito, vale decir acercarse). La clave de este progreso es una vez más la «insociabilidad» humana —o, como dice Colletti, la «insociable sociabilidad»—: «La condición formal bajo la cual tan sólo puede la naturaleza alcanzar su última intención es aquella constitución de las relaciones de los hombres unos con otros, que permite oponer en un todo, llamado sociedad civil [en alemán: bürgerliches Gesellschaft, sociedad burguesa, M. F. E.], una fuerza legal a los abusos de la libertad, que están en recÃproco antagonismo, pues sólo en esa constitución puede darse el más alto desarrollo de las disposiciones naturales.»[31]