Pedagogía
Pedagogía Pero la verdadera religión estriba en la perfección moral, no en el rito. «Todo lo que el hombre, aparte de la buena conducta, se figura que puede hacer para agradar a Dios, es mera ilusión religiosa y adoración espúrea de Dios.»[35]
Si la verdadera religión es la perfección moral, y la moralidad es el distintivo de los seres racionales, es claro que debe ser posible una enseñanza religiosa basada en la moralidad y no en la teología, válida para todas las confesiones religiosas sin estar al servicio de ninguna en particular —excluyendo, por tanto, a las demás. Esto es lo que permite a Kant proponer que la enseñanza religiosa propiamente dicha, i. e. teológica, sea postergada para no estorbar la formación moral, y lo que hace de él un partidario de la escuela laica, entendiendo como tal una escuela neutral entre las confesiones.