Triple
Triple El amanecer pinta el desierto con tonos de fuego mientras Nat Dickstein emerge del cañón, exhausto pero decidido. La explosión ha asegurado que el uranio no caiga en manos enemigas, pero su misión aún no ha terminado. Tariq, herido y escondido, necesita ayuda, y los perseguidores que han sobrevivido no tardarán en reagruparse. Nat sabe que debe moverse rápido.
Cuando encuentra a Tariq, el hombre está pálido pero consciente. —¿Lo lograste? —pregunta con voz débil. —SÃ, el uranio está destruido. Pero tenemos que salir de aquÃ.
Nat lo ayuda a levantarse, y juntos avanzan hacia la camioneta, que milagrosamente sigue funcionando. En el horizonte, una columna de polvo anuncia la llegada de más enemigos. El tiempo se les acaba.
—¿Y ahora qué? —pregunta Tariq mientras Nat pisa el acelerador. —Llegaremos a la frontera. Desde allÃ, tengo contactos que pueden sacarnos.
El viaje es una carrera contra el reloj. Los perseguidores se acercan, sus vehÃculos apareciendo como sombras distantes. En un punto de control abandonado cerca de la frontera, Nat encuentra un camión viejo y lo prepara como un señuelo. —Esto los retrasará —dice mientras coloca un explosivo en el motor.
