La Selección
La Selección El ataque terminó tan rápido como habÃa comenzado, dejando tras de sà un silencio pesado. Al salir del refugio, America vio a las demás chicas reunidas en pequeños grupos, algunas aún temblando, otras murmurando entre sÃ. Pero lo que más la impactó fue la mirada de Celeste, fija en ella, con una sonrisa afilada. Era un recordatorio: la verdadera batalla no era con los rebeldes, sino con aquellas que la rodeaban.
Esa noche, mientras intentaba dormir, America recordó las palabras de Maxon. Quizás él no era el prÃncipe distante y perfecto que habÃa imaginado. Tal vez, detrás de las puertas doradas, también habÃa alguien atrapado en una jaula de expectativas.
Y entonces, en la quietud de su habitación, tomó una decisión: si iba a quedarse en ese palacio, no serÃa como una simple concursante. BuscarÃa la manera de sobrevivir entre el brillo y la oscuridad, de encontrar un propósito en medio de la farsa.
La mañana después del ataque rebelde, el palacio parecÃa intacto, pero America podÃa sentir las grietas. La fachada de perfección que todos se esforzaban por mantener ahora parecÃa un fino cristal a punto de romperse. Las chicas seguÃan con sus rutinas, practicando sonrisas, ensayando frases para impresionar a Maxon. Pero ella sabÃa que algo habÃa cambiado.
