La Selección
La Selección El viaje hacia el palacio fue una montaña rusa de emociones. El tren, reluciente y lujoso, avanzaba veloz, separándola de Carolina y de la vida que siempre habÃa conocido. America observaba el paisaje desaparecer a través del cristal, mientras las demás chicas seleccionadas conversaban con entusiasmo o admiraban sus vestidos recién entregados. A diferencia de ellas, su vestido, aunque hermoso, le pesaba como una cadena.
—¿No es emocionante? —le preguntó una joven de ojos brillantes sentada frente a ella—. ¡ImagÃnate vivir como una princesa! America forzó una sonrisa. No podÃa compartir ese entusiasmo. Cada kilómetro que la acercaba al prÃncipe Maxon era un paso más lejos de Aspen y de todo lo que realmente deseaba.
Al llegar al palacio, la magnitud del lugar la dejó sin aliento. Las torres doradas, los jardines perfectamente cuidados y los guardias con rostros imperturbables daban la impresión de un mundo completamente ajeno al suyo. Pero la opulencia solo servÃa para recordarle que no pertenecÃa a ese lugar.
—¡Bienvenida, señorita Singer! —dijo un asistente mientras le ofrecÃa una tarjeta con su nombre—. Por aquÃ, la llevarán a sus aposentos.
