Diario de un seductor
Diario de un seductor A veces, ocurre que dos que antes fueron un solo ser, vuelven a unirse nuevamente por la fuerza del amor y entonces ellos son más fuertes que Zeus, más fuertes aún que aquel primitivo ser único, porque la unión en el amor es la fuerza suprema…
Tu Johannes.
La noche está tranquila… Son las doce menos cuarto. Las cornetas de los centinelas de las puertas de la ciudad suenan como una bendición sobre los campos, repetidas, con un ligero eco, por el dique.
Todo duerme en paz, menos el amor. ¡Fuerzas misteriosas del amor, alzaos para reuniros alrededor de mi pecho!
¡Noche silenciosa! Tan sólo un solitario pájaro rompe esa gran calma con un grito estridente y un batir de alas. Puede que también él vuele a una cita de amor… accipio omen!, acepto el presagio…
Toda la naturaleza me parece llena de presentimientos.
Voy viendo auspicios en el vuelo de un pájaro, en su estridencia, en el deslizarse de los peces que suben osados hasta la superficie del lago para desaparecer nuevamente, del ladrido de unos perros, del ruido de un coche, de los pasos de un hombre que apresuradamente camina ante mÃ.
