Diario de un seductor
Diario de un seductor ¿Por qué no había de durar infinitamente una noche como ésta?
Ahora, ya ha pasado todo; no deseo volverla a ver nunca más…
Una mujer es un ser débil; cuando se ha dado totalmente lo ha perdido todo: si la inocencia es algo negativo en el hombre, en la mujer es la esencia vital…
Ya nada tiene que negarme. El amor es hermoso, sólo mientras duran el contraste y el deseo; después, todo es debilidad y costumbre.
Y ahora ni siquiera deseo el recuerdo de mis amores con Cordelia. Se ha desvanecido todo el aroma. Ya ha pasado la época en que una muchacha podía transformarse en heliotropo a causa del gran dolor de que las abandonasen…
Ni siquiera deseo despedirme; me fastidian las lágrimas, y las súplicas de las mujeres, me revuelven el alma sin necesidad.
En un tiempo la amé, pero de ahora en adelante ya no puede pertenecerle mi alma… De ser un dios, haría con ella lo que hizo Neptuno con una ninfa: la iba a transformar en hombre…
