Diario de un seductor

Diario de un seductor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esa sonrisa me permite introducirme en su confianza, lo que ya es algo… Gracias, muchas gracias, chiquilla mía; esa sonrisa vale, a mis ojos, mucho más de lo que puedes creer: esa sonrisa es un inicio y el inicio resulta siempre lo más difícil. Ahora nos conocemos ya y nuestro conocimiento se basa en una situación enardecedora. De momento, me basta. Y yo me quedaré aquí otra hora a lo sumo. En una hora, he de saber quién es usted. ¿Para qué, sino para eso, sirve la oficina de Registro Domiciliario?

9 de abril

¿Es que estoy ciego? ¿Es que he perdido la energía visual de mi mirada íntima del alma? La vi un solo instante, como una aparición celestial, y ahora su imagen se ha desvanecido por completo en mi memoria. Trato, inútilmente, de recordarla. Pero la reconocería entre miles de muchachas. Está lejos de mí, y en vano la busca mi ilimitado deseo, con los ojos del espíritu.

Me estaba paseando por la «Línea larga», sin prestar aparentemente atención al mundo que me rodeaba: pero, por el contrario, nada escapaba a mis encantadores ojos… La vi. La mirada, negándose a obedecer por más tiempo la voluntad de su dueño, se quedó fija en ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker