Diario de un seductor
Diario de un seductor Cordelia me odia y, al mismo tiempo, me teme. ¿Qué es lo que teme una mujer? El espíritu. Porque el espíritu es la negación de toda su existencia femenina. Una belleza masculina, maneras simpáticas y cosas similares también son excelentes recursos para lograr conquistas, pero jamás sirven para darnos una victoria total. ¿Por qué? Porque en tal caso se combate con una muchacha en su propio terreno y con sus propias armas; entonces, ella es la más fuerte. Con tales recursos es posible conseguir que sus mejillas se sonrojen, que sus ojos se bajen al suelo, pero jamás se podrá provocarle aquella ansiedad casi sofocante que embellece con tanto precio sus rasgos…
Físicamente, como mujer, ella me odia, como mujer espiritual me teme, pero en su mente debe amarme. Yo mismo provoqué esa lucha en su alma. Mi altivez, mi desdén, Mi despiadada ironía la atraen, pero no al amor, porque aún no alimenta ese sentimiento y menos hacia mí.
