El concepto de la angustia

El concepto de la angustia

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El pecado vino al mundo por el primer pecado. Esto se ha de afirmar cabalmente de la misma manera del primer pecado de cualquier hombre posterior a Adán, es decir, que por él viene el pecado al mundo. Afirmar que éste no existía antes del primer pecado de Adán equivale en relación con el pecado mismo a hacer una reflexión completamente incidental e impertinente, que no puede arrogarse en modo alguno la significación o el derecho de engrandecer el pecado de Adán o empequeñecer el primer pecado de cualquier otro hombre. Sin duda que representa una herejía lógica y ética elhecho de que se quiera como defender que la pecaminosidad en un hombre se va determinando cuantitativamente durante un cierto período, hasta que al final, en un momento dado y mediante una generación espontánea, llega a engendrar el primer pecado en un hombre. Pero esto no sucede así, de la misma manera que tampoco el estudiante Trop, que no obstante era maestro en eso delas determinaciones cuantitativas, llegó nunca por este camino a obtener la licenciatura en Derecho[7] Dejemos que los matemáticos y los astrónomos se sirvan, en cuanto ello sea posible, de magnitudes infinitamente pequeñas, pero esto no le sirve a uno en la vida para aprobar un examen y mucho menos para explicar lo que sea el espíritu. Si el primer pecado de cualquier otro hombre posterior a Adán brotase de ese modo de la pecaminosidad, entonces habría que afirmar que definirlo como el primero no pasaba de ser una definición inesencial y que, en cambio —si se puede concebir semejante cosa—, la definición esencial sería la de su número corriente en el fondo común, siempre en baja, de la especie humana. Sin embargo, esto no es así; y además, en este punto, lo de aspirar al honor de ser el primer inventor es tan mezquino, ilógico, inmoral y anticristiano como pretender, no pensando lo que se dice, eludir la propia responsabilidad con el pretexto de no haber hecho nada que no hayan hecho también los demás. La existencia de la pecaminosidad en el hombre, el poder del ejemplo, etc., etc., no son más que determinaciones cuantitativas que no explican nada[iv], a no ser que se suponga que un solo individuo es la especie entera, en vez de admitir que cada individuo es él mismo y la especie.


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