La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal La elevación de potencia del pecado se hace a la luz cuando se la interpreta como una guerra entre el hombre y Dios, en la cual el hombre cambia de táctica; su crecimiento de potencia es pasar de la defensiva a la ofensiva. Primero el pecado es desesperación; y se lucha tratando de rehuirla; luego llega una segunda desesperación, se desespera el propio pecado; también aquà se lucha, rehuyéndola o atrincherándola en sus posiciones de retirada, pero siempre pedem reftrens. Después viene el cambio de táctica: aunque se hunda cada vez más en sà mismo. Desesperar de la remisión de los pecados es una actitud positiva en presencia de una oferta de la misericordia divina; ya no es un pecado completamente en retirada, ni a la simple defensiva. Pero dejar el cristianismo como fábula y mentira es la ofensiva. Toda la táctica anterior concedÃa la superioridad al adversario. Al presente es el pecado quien ataca.
El pecado contra el Santo EspÃritu es la forma positiva del escándalo.