La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal La desesperación es la discordancia interna de una sÃntesis, cuya relación se refiere a sà misma. Pero la sÃntesis no es la discordancia, no es más que lo posible, o también, ella lo implica. Si no, no habrÃa traza de desesperación, y desesperar no serÃa más que un rasgo humano, inherente a nuestra naturaleza, es decir, que no habrÃa desesperación, sino que serÃa un accidente para el hombre, un sufrimiento, como una enfermedad que contrae, o como la muerte, nuestro lote común. La desesperación, pues, está en nosotros; pero si no fuéramos una sÃntesis, no podrÃamos desesperar, y si esta sÃntesis al nacer no hubiera recibido de Dios su justeza tampoco podrÃamos desesperar.
¿De dónde viene, pues, la desesperación? De la relación en la cual la sÃntesis se refiere a sà misma, pues Dios, haciendo del hombre esa relación, le deja como escapar de su mano, es decir que, desde entonces, la relación tiene que dirigirse. Esta relación es el espÃritu, el yo, y allà yace la responsabilidad, de la cual depende siempre toda desesperación, en tanto que existe; por lo tanto depende, a pesar de los discursos y del ingenio de los desesperados para engañarse y engañar a los demás tomándola por una desgracia… como en el caso del vértigo, que la desesperación recuerda en más de un aspecto, aunque siendo diferente de naturaleza, ya que el vértigo es al alma como la desesperación al espÃritu, y está lleno de analogÃas con ella.