La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal PERSONIFICACIONES DE LA DESESPERACIÓN
Abstractamente es posible separar las diversas personificaciones de la desesperación, escrutando los factores de esa sÃntesis que es el yo. El yo está formado de finito e infinito. Pero su sÃntesis es una relación que, aunque derivada, se refiere a sà misma, lo que es la libertad. El yo es libertad. Pero la libertad es la dialéctica de dos categorÃas, de lo posible y de lo necesario.
No por eso hay que considerar menos a la desesperación, sobre todo desde el punto de vista de la categorÃa de la conciencia: si es o no consciente, difiere de naturaleza. Ateniéndose al concepto, claro está que siempre es desesperación; pero de aquà no se deduce que el individuo a quien habita la desesperación y a quien en principio, pues, se deberÃa llamar desesperado, tenga conciencia de estarlo. De este modo la conciencia, la conciencia Ãntima, es el factor decisivo. Decisivo siempre y cuando se trate del yo. Ella da la medida. Cuanto más conciencia hay, mayor es el yo; pues más crece ella, más crece la voluntad; y cuanto mi voluntad existe, más yo hay. En un hombre sin voluntad no existe el yo; pero cuanta más hay en él, también tiene más conciencia de sà mismo.
