El gato que andaba solo
El gato que andaba solo —Criatura salvaje de las salvajes espesuras, si ayudas a mi Hombre a cazar por el dÃa y guardas esta cueva por la noche, te daré todos los huesos que necesites.
—¡Ah! —dijo el gato al oÃrla—. Muy lista mujer es ésta, pero no tanto como yo.
Perro salvaje entró arrastrándose en la cueva, apoyó la cabeza en el regazo de la mujer y dijo:
—Oh, amiga y esposa de mi amigo, ayudaré a tu Hombre a cazar por el dÃa y de noche vigilaré vuestra cueva.
—¡Ah! —dijo el Gato al oÃrlo—. Qué perro más estúpido.
Y regresó por las salvajes espesuras moviendo la cola y sin más compañÃa que la suya. Pero no se lo contó a nadie.
Cuando el Hombre despertó, dijo:
—¿Qué está haciendo aquà Perro Salvaje?
La Mujer respondió:
—Ya no se llama Perro Salvaje, sino Mejor Amigo, porque será nuestro amigo por siempre jamás. Llévalo contigo cuando vayas de caza.
