El Libro de la selva
El Libro de la selva —¿Es que hay en la jungla algo demasiado pequeño para que no interese matarlo? No —aseguró Baloo. Y al ver al cachorro acercarse le pidió—: A ver, dile a Bagheera las Palabras Clave de la Selva que te he enseñado hoy.
—¿Palabras Clave para quién? La jungla tiene muchas lenguas y yo las conozco todas —dijo Mowgli encantado de presumir.
—¡Bien! Pues para los pájaros —le señaló Baloo.
Mowgli las pronunció con el silbido del milano al final de la frase.
—Ahora, para el Pueblo de las Serpientes —dijo Bagheera.
La respuesta fue un siseo completamente indescriptible. Y acto seguido Mowgli saltó sobre el lomo de la pantera, pateando su brillante piel como si fuera un tambor.
—Ya no tendrás a nadie a quien temer —aseguró Baloo con orgullo, golpeando su pecho.
—Salvo a los de su propia tribu —añadió Bagheera en un sordo susurro.
—Entonces tendré mi propia tribu —gritó Mowgli— y los guiaré a través de las ramas.
—Pero ¿qué nueva locura es esta, inventor de cuentos? —dijo Bagheera.