El Libro de la selva
El Libro de la selva —Sà —dijo Toomai el mayor, su mahout, hijo de Toomai el negro y nieto de Toomai de los elefantes, que lo habÃa visto capturar—. No hay nada a lo que Kala Nag tema, excepto a mÃ. Él ha conocido a tres generaciones de nuestra familia y aún vivirá para ver la cuarta.
—A mà también me teme —dijo Toomai el pequeño, levantando sus cuatro pies del suelo. TenÃa diez años y era el mayor de los hijos de Toomai el mayor, el que, siguiendo la costumbre, habrÃa de tomar el puesto de su padre en el cuello del elefante y llevarÃa el ankus15, o garfio de los elefantes, que habÃa pertenecido a su abuelo y a su bisabuelo.
SabÃa muy bien de lo que hablaba, porque habÃa nacido a la sombre de Kala Nag, habÃa jugado con la punta de su trompa antes de saber andar, lo habÃa llevado a beber tan pronto como aprendió a andar, y a Kala Nag no se le ocurrirÃa desobedecer las órdenes de su chillona vocecita, como tampoco se le habÃa pasado por la imaginación matarlo el dÃa en que su padre lo puso bajo sus colmillos recién nacido y le dijo que saludase a su nuevo amito.