Fabulas libertinas
Fabulas libertinas Y como el amo dio el paso,
Y no podía oír en calma
Tal elocuencia su alma,
Diz que el terrible celoso
Consintió en hacer… el oso.
Hizo más; siguió el sistema
Del almo, con ahinco tanto,
Que apenas finaba un canto,
Cuando mudaba de tema.
Se citaban sus locuras
Y galantes aventuras,
Pues que, siendo a sus miradas,
Las más nuevas las más buenas,
Corrió blancas y morenas,
Viudas, solteras, casadas,
Cuanto pudo y cuanto halló
Dispuesto a sufrir el susto;
Y de este modo probó
Que en el cambiar está el gusto.