Jettatore
Jettatore LUCÍA.— ¡No, Carlos, no! ¡Déjame! ¡Me haces daño! Me voy y te dejo. ¡Te digo que no quiero!
CARLOS.— ¡Si no es más que uno, mi vida! Uno ahora y nunca más…
LUCÍA.— Si yo sé, Carlos, lo que quiere decir ese uno. ¡No! ¡Por Dios, por lo que más quieras… déjame!
CARLOS.— ¡Sí, rubia, sí! (La besa. Aparece Leonor).
LUCÍA.— ¡Basta, Carlos, basta, por favor!
Dichos y Leonor.
LEONOR.— ¿Qué es esto? ¡Muy bonito!
CARLOS.— Es que… me duele la pierna…
LEONOR.— Me parece muy mal.
LUCÍA.— ¡Leonor! (Se besan ambas).
LEONOR.— Bueno, tonta, se acabó. Pueden felicitarse de que haya sido yo la que ha entrado. ¡Es una verdadera imprudencia!
LUCÍA.— ¡Carlos tiene la culpa!
CARLOS.— ¡La culpa la tiene el «jettatore»! (Se ríe).
LEONOR.— Sí, ríase nomás de la «jettatura» de don Lucas, que ahora resulta cierto. ¡Lindo chasco nos ha dado usted!
LUCÍA.— ¡Ya lo creo! Y nosotras tan tranquilas, creyendo que se trataba de una farsa tuya… ¡Ahora me da miedo!