Jettatore
Jettatore ÁNGELA.— Más bien caliente…
DON LUCAS.— ¿Muy caliente?
ÁNGELA.— Bastante…
DON LUCAS.— ¡Demonio, demonio! ¿Qué será esto? Puedes retirarte. (Vase Ángela).
Don Lucas y don Juan, que entra.
DON JUAN.— Un susto y nada más, amigo don Lucas. Dice que es cuestión del sistema nervioso y que no hay por qué alarmarse…
DON LUCAS.— ¡Vaya hombre! ¡Cuánto me alegro! Le confieso que estaba intranquilo. ¡Tan luego esta noche! Amigo don Juan, su señora lo enterará de algo que hemos conversado respecto a Lucía.
DON JUAN.— Sospecho de lo que se trata. Sabe usted que en esta casa se le recibe siempre con gusto…
DON LUCAS.— Muchas gracias. Me retiro; pero volveré más tarde en busca de noticias. Hasta luego. (Medio mutis, por foro. Se dan la mano).
DON JUAN.— Hasta luego, don Lucas.
DON LUCAS.— (Volviendo). Diga, don Juan, ¿no me ha notado algo de extraño en las manos?
DON JUAN.— ¿En las manos?… No. ¿Por qué?
DON LUCAS.— Nada… nada… preocupaciones mías, nomás. (Mutis por foro).
DON JUAN.— ¡Vaya una ocurrencia! (Mutis izquierda).
Carlos.