Jettatore
Jettatore CARLOS.— (Dándole una llave). Tome, tÃo… toque fierro. El «jettatore» es…
DOÑA CAMILA.— Cállate, Carlos… ¡por favor!
DON JUAN.— ¿Hablarás, por mil demonios?
CARLOS.— ¡El «jettatore» es don Lucas!
DON JUAN.— ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Has perdido el juicio?
CARLOS.— No, tÃo, no… es la verdad; yo tengo que decirlo para impedir nuevas desgracias. ¡Don Lucas es «jettatore»!
DON JUAN.— ¡Basta de disparates! Ni una palabras más, ¿entiendes? ¡Ni una palabra!
CARLOS.— ¡Es verdad, tÃo, es la verdad!
DON JUAN.— Te ordeno que te calles, insensato, te prohÃbo que…
ENRIQUE.— Disculpe, señor: yo me retiro. SerÃa indiscreto de mi parte penetrar en las intimidades de ustedes.
DON JUAN.— Perdone, doctor, tan ridÃcula escena. Este atolondrado ha conseguido sacarme de quicio. Es una iniquidad lo que dice: ¡Tiene que estar loco!
ENRIQUE.— He tenido una satisfacción en haber podido prestar a ustedes este pequeño servicio profesional. Soy el doctor… Salvatierra, y quedo a las órdenes de ustedes.