Jettatore
Jettatore LEONOR.— (Sirviendo). El señor se ha hecho crÃtico, se ha dedicado a comentar los defectos de las personas, hablando más de lo que debe.
DON RUFO.— Ahora caigo en el enojo. ¡Vaya! Y ¿por qué se ha enfadado? Porque dije que un dÃa viéndola subir a un coche me fijé que…
LEONOR.— Nadie le pregunta nada, ¿entiende? ¡Viejo zafado!
DON RUFO.— ¡Ja, ja! Y eso ¿qué importa? ¡Mejor! ¡Quiere decir que será usted de la condición del tordo, pues! ¿Qué más quiere? (Risas).
DON JUAN.— Rufo, te está pasando…
LEONOR.— Y usted… Pero, no quiero decir una barbaridad.
DON RUFO.— Bueno, hagamos las paces, y le prometo que aunque vea lo que vea, no vuelvo a contarlo…
LEONOR.— Cuente lo que quiera, ¡a mà qué me importa!
DON JUAN.— Y ¿qué tal el stud, Pepito?
PEPITO.— (Tomando el té). ¡No me hable, don Juan! Este mes pensaba ganar tres o cuatro carreras. Eran casi fijas y estaba encantado… Pero, después de lo que he sabido esta noche, ¡ya no tengo ninguna esperanza!
DON JUAN.— ¿Por qué no tiene esperanzas?
PEPITO.— Y ¿cómo quiere que gane? Ahora las cosas cambian y es seguro que… (Elvira hace señas a Pepito).