Jettatore
Jettatore ENRIQUE.— (Mirándolo por lo alto y con tono sentencioso). Mi estimado señor… todas las enfermedades tienen sus peligros por eso son enfermedades.
DON LUCAS.— (Desconcertado). Indudablemente… pero… las unas más que las otras…
ENRIQUE.— ¡Es claro!
DON LUCAS.— (Aparte). ¡Vea con la perogrullada con que me sale! (Alto). Como ha sido una indisposición tan inexplicable la de LucÃa…
ENRIQUE.— Inexplicable puede parecerle a usted, que es un profano.
DON LUCAS.— Indudablemente… pero…
ENRIQUE.— Pero no a mÃ, que soy especialista en estas dolencias y que las conozco en todas sus manifestaciones.
DON LUCAS.— (Aparte). ¡Botarate! (Alto). ¡Ah!, ¿es usted especialista?
ENRIQUE.— Soy médico «telepático».
DON LUCAS.— Telepático, ¿eh?… (Aparte). Debe ser algo de homeopatÃa. (Alto). Conozco… conozco…
ENRIQUE.— ¡Bueno fuera que no lo supiera!…
DON LUCAS.— Es claro, ¿cómo no he de saberlo? Y, a propósito, estaba pensando…
ENRIQUE.— Sé en lo que usted piensa… pero, le prevengo que está equivocado.
DON LUCAS.— ¡Cómo!