Jettatore
Jettatore CARLOS.— ¿Barbaridad? ¡Cómo se conoce que usted no sospecha siquiera hasta dónde llega el poder de esos hombres!… Vea… ahà andaba en las cajas de fósforos el retrato de un italiano que dicen que es «jettatore»… Pues a todo el que se metÃa una caja en el bolsillo… ¡con seguridad lo atropellaba un tranvÃa o se lo llevaba un coche por delante! ¡Y eso que no era más que el retrato! ¡Figúrese usted lo que será cuando se trate del individuo en persona!
DOÑA CAMILA.— ¡Estás loco, loco de atar!
CARLOS.— ¡Pero si todo el mundo lo sabe! ¿O usted cree que es una novedad? Pregúnteselo a quien quiera. Y le advierto que por el estilo los tiene usted a montones… Hay otro, un maestro de música, ¡que es una cosa bárbara! ¡Ese… con sólo mirar una vez, es capaz de cortar el dulce de leche! ¡HabÃa de ver cómo le dispara la gente! Los que lo conocen, desde lejos nomás ya empiezan a cuerpearle, y si lo encuentran de golpe y no tienen otra salida, se bajan de la vereda como si pasara el presidente de la República… Vea… este mismo don Lucas (cuernos) sin ir más lejos…
DOÑA CAMILA.— ¿Por qué haces asà con los dedos? ¿Qué nueva ridiculez es ésa?