Tao Te Ching
Tao Te Ching En armonía con el Tao
el cielo es claro y espléndido,
la tierra es sólida y plena,
las criaturas florecen juntas
satisfechas con lo que son,
en interminable multiplicación,
en interminable renovación.
Cuando el hombre interfiere con el Tao
el cielo se vuelve inmundo,
la tierra se esquilma,
las criaturas se extinguen,
el equilibrio se desmorona.
El Maestro contempla compasivo las partes
porque comprende la totalidad.
La humildad es su práctica constante.
No relumbra como una joya,
sino que se deja modelar por el Tao
como una piedra simple y común.
