Tao Te Ching
Tao Te Ching En el principio era el Tao.
Todo surge de él;
a él todo retorna.
Para hallar el origen de algo,
remonta su rastro hasta la fuente.
Cuando reconozcas a los hijos
y encuentres a la madre,
estarás libre de pena.
Si cierras tu mente con juicios
y traficas con deseos,
tu corazón se turbará.
Si libras tu mente de juicios
y no te dejas arrastrar por los sentidos,
tu corazón hallará paz.
Ver en la oscuridad es claridad.
Saber ceder es fortaleza.
Usa tu propia luz
para retornar a la fuente de la luz.
Esto es practicar la eternidad.
