Tao Te King
Tao Te King Asà no es de extrañar que la moral conozca un especial auge en los tiempos de declive. Cuando los seres humanos dejan de comportarse natural y bondadosamente, entonces florece la moral. Cuando hay desacuerdo entre los parientes, surgen el deber filial y el amor; cuando se expanden el desorden y la confusión por los estados, aparecen los fieles servidores. De ahà se deduce que la moral siempre necesita de su contrario para lucirse. Solo como excepción resplandece. Precisamente por eso se condena a sà misma.
No es únicamente el principio formal de la moral, el deber, la ley, lo que Lao-Tsé rechaza. Combate igualmente el principio que determina su contenido, el ideal del bien y de las virtudes. Ya vimos que lo bueno no es nada absoluto en sÃ, que únicamente es una parte del par de opuestos complementarios. Igual que no hay luz sin sombra, no puede haber bien sin mal. Si todos los seres humanos aceptan lo bueno como bueno, dan por sentado al mismo tiempo lo malo. Por ello, la diferencia que existe entre lo bueno y lo malo no es más esencial que la que hay entre la afirmación «desde luego que sû y la afirmación algo vacilante «pues, sû. El punto de vista de Lao-Tsé está, decididamente, más allá del bien y del mal. Lo absoluto se halla más allá de los antagonismos inherentes a este mundo, allà donde estos desembocan en una Unidad superior.