Wen-tzu
Wen-tzu El cuerpo del Camino es redondo, la ley del Camino es cuadrada. Portando el yin y abarcando el yang, flexible por la izquierda y firme por la derecha, caminando en la oscuridad y llevando consigo luz, transformando sin fijación, alcanzando la fuente de la unidad para responder infinitamente: a esto se llama iluminación espiritual. El cielo es redondo y no tiene bordes, por consiguiente no puedes observar su forma; la tierra es cuadrada y no tiene fronteras, por consiguiente no puedes mirar detrás de su puerta. El cielo se desarrolla y se perfecciona sin forma, la tierra produce y crece sin medida.
Todas las cosas pueden ser superadas, excepto el Camino que no puede ser superado. La razón por la que no puede ser superado es porque no tiene forma o disposición constantes. Su permanente girar es como el curso del sol y de la luna, como la sucesión de las estaciones, o el paso del día y de la noche, finalizando y después comenzando de nuevo, volviéndose luz y después retornando a la oscuridad, controlando formas pero sin tener forma. De este modo, su trabajo puede ser realizado. Hace cosas y seres, pero no es una cosa o un ser; por ello, prevalece y no está obligado a hacer nada.