Wen-tzu
Wen-tzu Cuando una mente mecánica está escondida adentro, la inocencia pura no deja entonces de ser alterada. En cuanto a aquellos en los que las cualidades espirituales no están completas, ¿quién sabe hasta qué punto puede llegar la destructividad? En cuanto a aquellos en cuyos corazones se han olvidado por completo todos los sentimientos rencorosos, podrían incluso agarrar a un tigre furioso por la cola, por no hablar de las personas.
Quienes encarnan el Camino son libres y nunca llegan a un callejón sin salida. Quienes dejan que el cálculo gobierne sus vidas, trabajan arduamente sin lograr sus fines. Las leyes rígidas y los castigos severos no son la obra de grandes líderes; fustigar al caballo una y otra vez no es la manera de montar para recorrer una larga distancia.
Cuando proliferan las preferencias y las aversiones, sobrevienen las dificultades. Por ello, las leyes de los reyes de antaño no era algo ya hecho, sino algo en lo que se confiaba; sus prohibiciones y castigos no eran obra de la planificación, sino de lo observado.
Por ello, la capacidad de continuar con lo que ya existe conduce a la grandeza, mientras que la artificialidad conduce a la mezquindad; la capacidad de observar lo que está presente conduce a la seguridad, mientras que las argucias conducen a la derrota.